EL FIN DE LA OBESIDAD
| Fotograma de ''La ballena''. |
HACE MESES NO RECIBO MENSAJES DE
NINGÚN AMIGO POR WHAT’S APP. Es cierto que tampoco volví a escribirle a nadie
desde que empecé a escupir la comida a escondidas de mi madre. Ella suele hacer
arroz todos los días, casi suplicándome que coma un poquito, asegurando que si no pruebo un bocado me voy a desaparecer. Para mí es difícil comer arroz porque sé que al
otro día tendré un nuevo rollo de carne en mi horrenda barriga de muerto de hambre.
Considerando
que los viernes y sábados son los días en los que la gente más se enferma, dejé
de salir a bares, casas de conocidos o restaurantes. De repente solo podía
plantearme la pregunta: ¿cómo hacen los chefs de televisión para no engordar si
se la pasan engullendo cuanto plato de comida se preparan? Mamá dijo que
probablemente la prueban y la escupen.
| Fotograma de ''¿A quién ama Gilbert Grape?'' |
Hoy mamá
volvió a hacer arroz y, aunque no insistió en que lo probara, decidí echar cuatro cucharadas junto a las habichuelas y el aguacate. Me comí todo, dejando de último el arroz. Metí una cucharada de
granos mojados en mi boca y mastiqué hasta perder el gusto. Tres segundos
después corrí a la cocina y dejé caer en la basura una baba blancuzca que
parecía suplicarme, cual niño perdido en el desierto, que por favor no
desperdiciara la comida.
Tal vez
por eso mi mamá insiste en que salga otra vez con mis amigos. Tal
vez estando por fuera, dice, disminuya el vicio de avergonzarme por
mi gordura imaginaria. Como dije, a mí no me gusta para nada el plan de salir a comer en ningún restaurante. Desde la noche que vomité una bola
amarillenta de salchipapas y tuve un severo ardor durante semanas, la sola idea de probar cualquier comida que no prepare mi madre, me causa arcadas en todo el cuerpo. Por eso no volví a probar bocado fuera de casa. Cuando dejé de salir con los amigos, tal como sospechaba, mi vida digestiva dio un giro irremediable. Ya no sentía esa
pesadez en el esófago como si una ballena estuviera bajando por mi garganta. Hasta cierto punto dejó de importarme que los demás siguieran metiéndose tanta manteca en el cerebro.
La planificación es importante, ¿no es verdad? Ahora suelo calcular cuánto me voy a demorar de un punto a otro y cómo me voy a excusar en caso de tener alguna emergencia. ¿Será que me estoy volviendo un desquiciado, tal como dice mi madre? Cada vez que cruzo la puerta, no sé si regresaré a casa o terminaré en el hospital con una sonda plástica atravesándome las venas.
| Fotograma de ''Preciosa'' |
Para mi
tranquilidad, desde que empezaron las palpitaciones en mi estómago, mamá cambió
su forma de hablarme. Ya no repite que salga con mis amigos. A veces, solo a
veces, me pregunta con asco qué es esa baba blanca dentro de la basura, pero yo nunca
le respondo.
Cuando acabe
mi tiempo en este mundo, por favor, no me vuelva a insistir que salga, le
dije. Hasta que no vuelva a ser flaco, mi vida
entera está en pausa, rematé. Atónita, ella se ha echado a llorar. No tiene idea de la agonía que soportamos al no poder usar la ropa que nos gusta; al no poder subir una escalera sin asfixia y, aunque sea vergonzoso, al tener que apagar la luz en las contadas ocasiones que nuestros cuerpos deformes se encuentran con otro aún peor.
| Autorretrato escatológico del gran David Nebreda |
Corroído por la angustia, mientras mi madre lloraba en la habitación, abrí de nuevo
el tacho de la basura para mirar mis regurgitaciones. Ahora siento que algo mío sigue pudriéndose entre los desperdicios. Me pregunto: ¿tal vez mamá ya sabe
la respuesta? ¿Quizá solo espera que yo se la confirme? Nunca lo sabré. Solo espero
que mañana, al encontrar mi cuerpo arrugado y cadavérico sobre la cama, no
necesite un montacarga para llevarme hasta el cementerio y tampoco le diga a
nadie que morí de hambre por miedo a la maldita obesidad.
| El imponente y hermoso trabajo de Nebreda: https://nihilsentimentalgia.com/2017/11/22/nebreda-my-everlasting-love/ |
Autor:JUAN CARLOS GALINDOProfesional en Cine y televisión. Sus textos se han publicado en las Antologías de la Escuela de Literatura de Funza, así como también en la revista Alondra. Ha sido dos veces ganador del Concurso Municipal de Cuento de la Alcaldía de Funza, en la categoría de adultos. Actualmente, es productor audiovisual en la UCMC y escritor de cuentos que buscan capturar la hermosa fugacidad de lo cotidiano.
Gran cuento, muy apropiado para tratar temas de cuidado del cuerpo y autoestima. Lamentablemente los desórdenes alimenticios son un fenómeno que nunca se supera del todo. Para bien o para mal, dejan huella en la memoria de quien los padeció. Muy recomendada su lectura.
ReplyDeleteGracias por leer mi relato. Que buen comentario.
Delete